*
golpea pregunta por este lugar escucha
corporal y de conocimiento. Caminos cuidadosos. Espera, eso no me lo
pidas, hay otras cosas como un polvo de incienso mezclado con tierra.
Cautela. Y tierra. Orientación y regreso. Lentitud y frotación.
Acerca eso a ti. Acércate a eso para entender desde fuera desde el
lugar donde eso habita. El aleteo. El repicar de unas piedras
pequeñas. El quiebre de una hoja. El viento ha cambiado y ha subido
otro tanto la temperatura
Líneas en el aire búsquedas
distintas. Qué hay ahí. Qué buscas quién eres. Donde está mi
pasado, en qué mundo de olvido. Alguien viene. Ya estaba desde
antes. Aparecida. En qué época nos encontramos en esta misma que
hacemos ahora. Proliferas. Con un solo golpe en la madera alcanza.
¿Alcanza para qué? No deberías preguntarme eso. He pensado
demasiado. Mejor es poner todo un peso en la espalda y ver crecer un
demonio, una pesadilla colgada de mí, persiguiendo mi descanso
He dormido muchas horas. Conozco el
camino de vuelta. Llamo. Llamo. Es inútil. Saldrás cuando la voz o
la campana. Ay! Destino el mío. ¿No querías acceder a tu pasado?
La oscuridad sonora es mi paraíso. No huyas. Yo también conozco el
estanque. Una sombra autónoma junto a mi cuerpo crepitante en
posición de explorar la nube. Llamo. Llamo
Dame luz. Podría ahogarme en este
fango. ¿Por qué bajamos tan abajo? Tan hondo. En este calabozo
apenas aire. Es cuestión de acomodar los contactos. Toda respiración
se altera con la nueva postura. Escucha. Todo lo que hablábamos
ahora. Signos signos signos1
**
deseo la lluvia cayendo por mi cara.
Guardarse un instante y escurrirse de las cuencas de mis manos. Mis
dedos son cosquillas de gotas. Hundir la tierra ya mojada y hacer
pequeños surcos en el lodo. Sí ¡el agua! Cae en mi rostro. Estiro
todo mi cuerpo y hundo la piel en la tierra para recibir al agua. Me
acaricia. Masajea. Mis dedos de gotas por cuello y hombros. Millares
de gotas sobre mi cabeza, sobre mi espalda. Rezo a la lluvia. Doy las
gracias. Respiro la tierra húmeda y vuelvo mi frente arriba para
recibir el último goteo de las hojas. A veces los ojos no acreditan.
Es necesario despertarlos. Para cerrarlos con fuerza. Curvas,
círculos de la espalda combada, de los dedos abriendo la tierra en
ruedas. Un círculo a mi entorno. Conocerlo hasta volverme el
círculo, el cuenco, recibir la lluvia. Y hacerme un pilar de tierra.
Columna terrosa2
1Escribiendo a partir del dúo de Rasjid, ojos cerrados, y Viviana, ojos abiertos
2Escribiendo a partir del solo de ojos cerrados de Mer
marco: taller El pie de la letra / coordina: Carolina Silveira
marco: taller El pie de la letra / coordina: Carolina Silveira