Ejercicios de danza y escritura





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golpea pregunta por este lugar escucha corporal y de conocimiento. Caminos cuidadosos. Espera, eso no me lo pidas, hay otras cosas como un polvo de incienso mezclado con tierra. Cautela. Y tierra. Orientación y regreso. Lentitud y frotación. Acerca eso a ti. Acércate a eso para entender desde fuera desde el lugar donde eso habita. El aleteo. El repicar de unas piedras pequeñas. El quiebre de una hoja. El viento ha cambiado y ha subido otro tanto la temperatura
Líneas en el aire búsquedas distintas. Qué hay ahí. Qué buscas quién eres. Donde está mi pasado, en qué mundo de olvido. Alguien viene. Ya estaba desde antes. Aparecida. En qué época nos encontramos en esta misma que hacemos ahora. Proliferas. Con un solo golpe en la madera alcanza. ¿Alcanza para qué? No deberías preguntarme eso. He pensado demasiado. Mejor es poner todo un peso en la espalda y ver crecer un demonio, una pesadilla colgada de mí, persiguiendo mi descanso
He dormido muchas horas. Conozco el camino de vuelta. Llamo. Llamo. Es inútil. Saldrás cuando la voz o la campana. Ay! Destino el mío. ¿No querías acceder a tu pasado? La oscuridad sonora es mi paraíso. No huyas. Yo también conozco el estanque. Una sombra autónoma junto a mi cuerpo crepitante en posición de explorar la nube. Llamo. Llamo
Dame luz. Podría ahogarme en este fango. ¿Por qué bajamos tan abajo? Tan hondo. En este calabozo apenas aire. Es cuestión de acomodar los contactos. Toda respiración se altera con la nueva postura. Escucha. Todo lo que hablábamos ahora. Signos signos signos1





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deseo la lluvia cayendo por mi cara. Guardarse un instante y escurrirse de las cuencas de mis manos. Mis dedos son cosquillas de gotas. Hundir la tierra ya mojada y hacer pequeños surcos en el lodo. Sí ¡el agua! Cae en mi rostro. Estiro todo mi cuerpo y hundo la piel en la tierra para recibir al agua. Me acaricia. Masajea. Mis dedos de gotas por cuello y hombros. Millares de gotas sobre mi cabeza, sobre mi espalda. Rezo a la lluvia. Doy las gracias. Respiro la tierra húmeda y vuelvo mi frente arriba para recibir el último goteo de las hojas. A veces los ojos no acreditan. Es necesario despertarlos. Para cerrarlos con fuerza. Curvas, círculos de la espalda combada, de los dedos abriendo la tierra en ruedas. Un círculo a mi entorno. Conocerlo hasta volverme el círculo, el cuenco, recibir la lluvia. Y hacerme un pilar de tierra. Columna terrosa2







1Escribiendo a partir del dúo de Rasjid, ojos cerrados, y Viviana, ojos abiertos
2Escribiendo a partir del solo de ojos cerrados de Mer
marco: taller El pie de la letra / coordina: Carolina Silveira

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