No canta salvo el viento




Caminamos lo árido, la quebrada seca
Respiramos kilómetros
Se quemaban pantorrillas y el hilo de arena en los labios
era el índice del suelo
La montaña sube por mi hombro
Y tu espalda se cubre de espinas



Cierto, no fuimos hasta el borde
donde la hierba lucha porque el monte se abra tierra
y rumorea el río

Nadie pidió la lluvia entonces
ni dibujó en el aire un árbol



Encordamos los hilos de la lengua
rígidos trozos de cuerda y alambre
Los atamos a ningún mástil pero la trenza quedó firme y muda

Colgamos la terminación de cada pierna con palillos

y nos tendimos boca abajo

para no vernos
para no volver a tocarnos


Los palos del cielo se descruzan y atisbo un pestañeo

Cada otoño, un pájaro lejano viene a picotear la oreja

Dudo si está vivo
Nadie llega a estos parajes
Estos parajes son de antigua huella
Hay kilómetros de arena y roca para ese pájaro
Y sin embargo, ha venido



Ese pájaro no canta salvo el viento

Pero en el pecho hay una gota



Siento en la boca del estómago el túnel
de nebuloso humo


Allí comienza el cielo





















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